Versión: Eduardo Galán.
Dirección: Antonio C. Guijosa.
Teatro
Tragicomedia
Una producción de Secuencia 3, Pentación, Saga Producciones y Teatre Romea
José Saiz (Pleberio/Sempronio), Anabel Alonso (Celestina), Víctor Sainz (Calisto), Claudia Taboada (Melibea/Areúsa), Beatriz Grimaldos (Elicia/Lucrecia), David Huertas (Pármeno).
País: España.
Escenografía y vestuario: Mónica Teijeiro.
Iluminación: José Manuel Guerra.
Música original y sonido: Manuel Solís.
La Celestina aborda dos temas de siempre y de hoy: el deseo amoroso y la codicia, con un final trágico y existencialista, que es la muerte. La obra significa el paso de la Edad Media (sociedad teocéntrica) al Renacimiento (sociedad antropocéntrica con el culto a la belleza del cuerpo del hombre y la mujer: el David de Miguel Ángel y El nacimiento de Venus, de Boticceli, como ejemplos). Además, significa la transformación de una sociedad estamental al inicio de una sociedad de clases, con el despertar de la burguesía incipiente, representada en Calisto y Pleberio.
Esta adaptación se inicia en flashback con un fragmento del planto de Pleberio y su diálogo con Celestina: se plantea por primera vez quién es responsable de la pérdida de la virginidad de Melibea: si Celestina, como le acusa Pleberio, o el propio Pleberio, al no darse cuenta de que su hija no es una niña y que es libre para amar a quien desee. Esta imagen fantasmal de Celestina se mantendrá durante la obra.